7 Tips para Emprendedores
No soy fan de incluir “citas famosas” en un artículo propio (acción levemente auto-halagadora si me preguntan), pero hay un par que aplica para el tema de hoy. La primera es clave porque en efecto me autoriza para echarles este cuento. El físico Niels Bohr dijo alguna vez:
“Un experto es aquél quien ha cometido todos los errores posibles en un campo muy específico“.
Si le dieron el Nobel, quién soy yo para cuestionarlo. Así que de acuerdo con él, en Palmtree somos expertos en emprendimiento y crear empresa. Hay autoridad moral para tratar el tema. Por eso, hace un tiempo mientras estaba en Rosario, Argentina, se me presentó la oportunidad de dar una charla de cualquier tema ante la Cámara Junior y como no llevaba nada preparado, comencé a divagar hasta aterrizar en una discusión acerca de los retos de iniciar una empresa propia. Pronto descubrí que la experiencia de desarrollar Palmtree (y la serie de errores que hemos cometido en el camino) es una gran fuente de conversación y de ideas para los demás. A continuación entonces algunas de ellas, todas obvias pero a veces no tan fácil de llevar a la práctica. Aunque espero sean de guía para el emprendedor en potencia o en curso, reitero que sin duda otros han tenido experiencias muy positivas haciendo exactamente lo contrario. Así que si se arruinan tras seguir estas iniciativas al pie de la letra, no me culpen.
1. La idea ganadora
Lo primero es lo más obvio pero lo más dificil: ¿cuál es la idea? Muchas veces llegamos a la convicción de querer independizarnos, pero no sabemos exactamente en qué ni como. Antes de fundar Palmtree, los socios estábamos contemplando de todo desde exportar ropa hasta poner un bar. Pasaron años antes de poder enfocarnos en unos servicios concretos.
Lo cual nos lleva a la primera conclusión: Normalmente, la posibilidad de un negocio no surge de creatividad, sino de oportunidad. Si bien algunos afortunados han tenido esa ‘idea del millón’ que ha resultado ser de oro, lo usual es que el emprendimiento nace cuando alguien reconoce una oportunidad específica: una necesidad insatisfecha, un mercado desatendido, una novedad inexplorada… en general: una ‘plata sobre la mesa’. El emprendedor debe tener siempre la mente y los ojos abiertos, alerta ante una oportunidad inesperada, para reaccionar cuando se le presenta.
2. Haga la tarea: Defina el negocio
Esto también suena obvio, pero la verdad es que un poco de análisis previo puede llegar muy lejos a la hora de aclarar el panorama y enmarcar el trabajo necesario. Lo importante es tratar de tener desde el principio una aproximación a unos puntos clave:
- ¿Cuál es el producto? ¿qué exactamente es lo que se va a vender?
- ¿Dónde está el valor? ¿por qué mis clientes van a preferirme? ¿cuál es el atractivo?
- ¿Quiénes exactamente me van a comprar? ¿cómo llego a ellos?
- ¿Cuánto dinero se requiere para comenzar? ¿cuánto espero gastar mensualmente? ¿cuánto espero recaudar?
Aunque algunos expertos recomiendan producir una serie de documentación formal (Plan de Negocio, Plan de Mercadeo, Evaluación Técnica, etc) la verdad es que todo se puede ir perfeccionando sobre la marcha. Lo que sí es vital es hacer un poco de matemática inicial, saber si en efecto hay plata de por medio. Muchos negocios han quebrado simplemente porque nacieron muertos: empezaron sin hacer buenas cuentas y el entusiasmo del emprendedor no basta para sobrevivir.
3. Auto-examinación: Riesgo y Optimismo
A cualquiera se le presenta una buena oportunidad, pero no todos deciden a tiempo actuar sobre ella. Y con razón: los negocios demandan riesgo y estamos entrenados para evitarlo. Hace poco leí un informe del Banco Mundial que me sorprendió mucho. Era un estudio que trataba de analizar el perfil común de los emprendedores. La conclusión más interesante es que los emprendedores no son necesariamente más tolerantes al riesgo que los demás. Lo que sí demuestran consistentemente los estudios es que los emprendedores son más optimistas. Aunque este punto también es debatible, lo claro es que quien cree que ‘no va a poder hacerlo’, tiene razón. Esto es relevante porque ese optimismo ayuda a trabajar muchas horas y hacer muchos sacrificios iniciales. Aunque trabajar 24 al día todos los días es un mal plan, la verdad es que al principio, todo proyecto en despegue requiere buena cantidad de empuje y sólo un emprendedor optimista lo va a tolerar.
De la mano con este tema va la pregunta, ¿cuándo dedicarse tiempo completo al negocio? Para nosotros, las cosas sólo comenzaron a darse cuando estuvimos tiempo completo dedicados a ellas. El temor por asumir el riesgo puede crear un círculo vicioso: “Cuando me salga algo seguro, me dedico de lleno -> como no estoy de lleno, no me sale algo seguro”. El problema es que tendemos a pensar que ‘tener muchas responsabilidades‘ equivale a ‘tener mucho qué perder‘. Tiene sentido esperar hasta tener algo más seguro, (ver punto 5), pero desde cierto punto se necesita confianza ciega. Por eso el valor del optimismo: nunca es el fin del mundo y el resultado es muy satisfactorio a quien se anima a ensayar cosas nuevas.
4. Conéctese: Hacer negocios es un juego social
Las relaciones personales lo son todo para el emprendedor. Cada persona que conoce es un potencial comprador, distribuidor, aliado o proveedor. No hay nada más valioso que se pueda hacer a cero costo que desarrollar las relaciones personales. La primera decisión en común que tomó cada socio fundador de Palmtree, fue unirse al coro de la universidad. Más que actividad cultural o lúdica, como disparador social fue infalible. Ahí se conocieron, y desarrollaron los lazos con futuros clientes, colaboradores, asociados y empleados.
El emprendedor juicioso no pierde oportunidad para familiarizar a sus conocidos con su negocio. Lo importante es hacerlo sutilmente y con tacto; nadie quiere parecer un vendedor de biblias y menos durante una cena familiar o un evento social. El punto es que un buen emprendedor siempre está vendiendo, así sea un modo pasivo. Es importante convencer a los conocidos a que experimenten con nuestros productos y servicios. Y esto nos lleva a la siguiente recomendación:
5. Cierre una venta antes de empezar
Es difícil para el emprendedor cuando hace un gran esfuerzo por desarrollar un producto y servicio y luego no encuentra dónde ubicarlo. Por eso una buena idea es comenzar un negocio con el primer cliente asegurado. Antes de salir y gastar dinero y tiempo en fabricar ese producto, explore su red natural en busca de un amigo que se le mida a servir de caso de éxito. Ese primero vale oro! Aparte de poder negociar condiciones tarifarias convenientes para ambos, el primer usuario sirve como referencia para futuros clientes y como retroalimentador para mejorar la oferta. En Palmtree, nuestro negocio despegó porque unos conocidos decidieron darnos una oportunidad, en contra de todo pronóstico pues eramos inexistentes en ese momento. Esas oportunidades no se pueden perder, y atención: difícilmente llegan dos veces. La confianza nos genera el primer negocio, y la calidad el segundo. Solo porque son conocidos no implica que sean laxos con el criterio de aceptación. De hecho, el mejor favor de un amigo es la crítica constructiva.
6. A ordenar: Sólo se va a poner peor
A medida que una empresa crece, de igual forma crece el desorden. Una excelente idea para el emprendedor es mantener todo bajo control desde el principio, pues hacerlo en retrospectiva desde la mitad del camino es muy difícil (nos consta). Normalmente los emprendedores quieren saltar a la carne de sus servicios y productos, dejando de lado las tareas más aburridas pero vitales. Hay muchas cosas para organizar bien desde el principio: una estructura funcional y de procesos simple pero clara; un control fiscal juicioso; una revisión de cumplimiento de políticas, leyes, y demás regulación; un seguimiento financiero permanente. Cualquier esfuerzo temprano en organización apoya un crecimiento sostenible.
Y por último…
7. Innovación: Genere un espacio para las nuevas ideas
Este es punto más importante. Todas las ideas buenas serán obsoletas, copiadas, o mejoradas. La única forma de mantener un negocio vivo y adelante en el juego es innovando: constantemente evaluando nuevas maneras de hacer las cosas, nuevos servicios, nuevos conceptos. La innovación es un principio fundamental de Palmtree, y las nuevas ideas nos han dado la oportunidad de constantemente desarrollar negocios:
- En 2006, inventamos una nueva forma para que unas empresas cumplieran una exigencia de un reporte para gobierno y así logramos convencer a 12 empresas enormes a suscribirse, quienes muchas siguen hoy en día suscritas.
- En 2008, diseñamos una forma nueva de medir el comportamiento de los clientes de la red Chevrolet para GM, la cual ha llamado la atención de otros países en la región y se han sumado a la iniciativa.
- En 2010 fuimos los primeros en desplegar soluciones de IBM Cognos en los servicios de nube de Amazon, logrando reconocimiento de toda la comunidad, y asegurando un mecanismo para desplegar estas soluciones rápida y económicamente.
La última recomendación es entonces, abrir un espacio dedicado a la innovación. Una buena idea puede venir de cualquier parte, pero un ambiente propicio tiene más lugar a desarrollar constantemente esas ideas. En Palmtree hemos constituido un Comité de Innovación, de reunión periódica establecida, diseñado para evaluar y priorizar nuevas ideas. Las ideas son un bien muy valioso y escaso: No siempre va ha haber, pero el tema es generar un espacio donde lo que haya se examine y aproveche adecuadamente. Recomiendo involucrar a todos -amigos, colegas, asociados, empleados, clientes- estructuradamente en un proceso constante de ‘lluvia de ideas’. Puede ser abriendo una especie de buzón o de mecanismo para recoger esas ideas, y luego discutirlas, votarlas y evaluarlas en un espacio periódico programado específicamente para eso.
Esto es solo el comienzo de una larga conversación acerca de las posibilidades del emprendimiento. No hay última palabra y todo puede pasar así que de salida los dejo con la segunda cita, también de otro loco encartado con un Nobel, mas éste no por la bata sino por la pluma. George Bernard Shaw dijo:
El hombre razonable se adapta al mundo. El irrazonable, pretende a toda costa adaptar el mundo a sí mismo. Por tanto todo el progreso depende del hombre irracional.
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